Principios generales de la cimentación

Una cimentación es una base que ayuda a que todo el edificio sea soportado. Para conseguir esa sólida resistencia, tendrá que analizarse la resistencia y la composición del terreno, así como las cargas que entraña el edificio, y otras cargas que también vayan a afectar.

 Todos los edificios tienen un determinado peso que vendrá dado por las siguientes características: elementos constructivos (como pueden ser los techos, paredes, carpintería),  la propia estructura, todo aquello que se coloque en el momento en el que se habite  (electrodomésticos, mobiliarios…), Y, además, otras cargas como pueden ser cubiertas, antenas, o cualquier otro elemento que, en principio, no es necesario.

 La estructura del edificio está compuesta por vigas, pilares, techos y paredes y todo este peso se sustenta sobre las cimentaciones. Es la base en donde el edificio se va a apoyar y la que se va a encargar de distribuir las diferentes cargas del edificio al terreno.

Se trata del único elemento que no se puede elegir en una obra porque éste dependerá de las condiciones propias del terreno: además, dependiendo de la situación, podemos utilizar diferentes tipos de cimentación.

En el momento en el que te pongas en contacto con nosotros, estudiaremos tu situación para determinar qué tipo de cimentación te conviene más.